Como si el placer tuviera que ser siempre justificado.
Como si merecer se tuviera que ganar.
🤍 La culpa silenciosa que muchas cargamos
A veces queremos algo.
Una prenda, un perfume, un libro, un rato a solas.
No es urgente, no es “necesario”. Pero nos haría bien.
Y ahí aparece la duda.
La culpa.
Esa vocecita que dice:
“¿De verdad lo necesitás?”
“¿No es mucha plata?”
“Mejor le compro algo a los chicos.”
Y no porque no podamos, ni porque esté mal.
Sino porque por dentro sentimos que no lo merecemos del todo.
🧠 ¿Por qué nos pasa?
Porque a muchas nos enseñaron que dar es mejor que recibir.
Que cuidarse es ser egoísta.
Que primero vienen los demás.
Que los gustos hay que ganárselos.
Entonces llegamos cansadas, vacías, y con la idea de que regalarnos algo es un lujo.
Cuando en realidad, muchas veces, es una forma de volver a nosotras.
🌿 El placer como acto de cuidado (no de culpa)
Regalarte algo no siempre es comprar.
A veces es decir que no.
Es cerrar la puerta.
Es ir más despacio.
Es priorizarte sin explicaciones.
Y si ese regalo viene en forma de objeto, tampoco está mal.
Porque lo importante no es el qué.
Es desde dónde.
Cuando lo hacés desde el amor,
cuando sabés que eso te va a hacer bien,
cuando no viene desde la carencia sino desde el deseo...
ahí el regalo se vuelve algo más grande: una forma de cuidarte.
💛 Merecer sin justificar
No tenés que llegar a ningún límite para darte algo lindo.
No hace falta tener todo resuelto.
Ni cumplir con nada.
Ni esperar a estar agotada.
Si te nace, si lo sentís, si lo disfrutás...
capaz no hay nada que justificar.
Solo aceptar. Recibir. Disfrutar.
Ojalá este texto te ayude a mirar con más ternura ese impulso que a veces querés frenar.
Quizás no es un capricho.
Quizás es un llamado.
Quizás es una forma de decirte: “yo también importo.”
— Lore
